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Y se montó el Belén.

La “histórica” reunión que la semana postrera de la Navidad se alumbró en la sede gubernamental de Peña Herbosa y que congregó a Mezquita y su séquito entorno de un inusualmente discreto presidente Revilla ha supuesto, ante todo, una oportunidad perdida para Sniace.

El marco elegido para esta representación no es desdeñable. El eco potencial de lo que allí se pudiera manifestar era una oportunidad inmejorable para que todos aquellos, actores o figurantes que participaran, ofrecieran todo aquello que a lo largo de estos tiempos han venido anunciando con el objetivo de crear esa necesaria confianza. Pero, una vez más, todo quedó en humo.

La asistencia de dos accionistas de relevancia podría presagiar  una declaración directa, personal y contundente  sobre su intención de  acudir a la ampliación de capital. Era una oportunidad inmejorable para lanzar un mensaje inequívoco de liderazgo en la nueva Sniace que se pretende construir. Para ello, era necesario  cuantificar su esfuerzo económico en euros contantes y sonantes. Pero todo lo que se pudo oír eran frases hechas con aromas precocinados y carentes de compromisos concretos. Queda la sensación, una vez más,  de que su objetivo es la recuperación de inversiones atrapadas con un mínimo riesgo y esfuerzo.

Perfil bajo

Con respecto al Gobierno, acceder a poner la logística y sentar al presidente de todos los cántabros, con su correspondiente cohorte  de directores generales y consejeros, podría presagiar que aprovecharían la oportunidad para catalizar todo aquello que prometieron en los meses previos a las elecciones. Sí, el famoso compromiso con Sniace y su futuro. Pero no fue así. Ya el día anterior, la ausencia del anuncio del encuentro en la agenda informativa del Gobierno hacía presagiar que el encuentro tendría un perfil político “bajo”.  El Gobierno tenía intención de querer pasar por este Belén sin hacer mucho ruido pero tras la presión de los medios se vio obligado a incluir una hora antes la reunión en la agenda.

A tenor de los hechos, y conociendo el paño, Revilla ha puesto distancia con Sniace. No ha hecho ningún  tipo de declaraciones y por tanto, con la querencia del personaje a acaparar la atención a las que nos tiene acostumbrados, no creemos equivocarnos mucho si afirmamos que ha escurrido el bulto. Para ello cedió los honores a su locuaz, y últimamente poco afortunado, consejero de Industria, Francisco Martín, y al delegado del PSOE en este asunto – y que tiene la llave de la caja- el consejero Sota. Entre los dos intentaron cuadrar el círculo y salir airosos de la situación sin aportar un euro. Un “apoyo total” lo llamaron ¡Toma ya! Es decir, invito yo pero que paguen otros. Más figurillas para el  Belén.

El triunfador de la mañana fue sin duda el presidente de Sniace. Desde la  posición ventajosa y segura que le da una estratosférica y blindada nómina, fue el que colocó a cada uno en su lugar. Que de allí no saliera ni un solo documento de compromiso tangible y cuantificable era lo de menos. Todos hacían el papel asignado por él mismo. Las ovejitas, los reyes sin regalos, el asno, los pastorcitos, etc.  El papel del Niño Jesús estaba reservado para él y, evidentemente, evitó la asistencia de quien no hincase la rodilla dispuesto a adorarle. Más humo. Mientras, la nómina por gestionar una empresa inactiva y sin trabajadores va cayendo con la previsibilidad y cadencia de las hojas del calendario.

El punto entusiasta, como siempre, lo pusieron los representantes de una parte de los trabajadores. Para ellos,  fue un “hecho histórico” reunir a dos accionistas con el Gobierno. La “satisfacción” por lo conseguido se reflejaba en sus caras. Se les pasó por alto que en esa reunión nadie se ha comprometido a nada, más allá de buenas palabras. Resultaba curioso ver como el secretario del comité, haciendo el papel que más disfruta – que no es otro que en erigirse de portavoz de otros – intentaba disculpar a un Gobierno que, tras utilizar el conflicto laboral de Sniace en su  campaña electoral hasta la saciedad, mira para otro lado y deja a la empresa a su suerte sin un mínimo apoyo financiero. Que tiempos aquellos en el que el PSOE, cual martillo, golpeaba al Partido Popular por no haber avalado con 60 millones de euros la malograda planta de Bioetanol.  Y es que como dice este crédulo sindicalista “el Gobierno nunca prometió dinero”, pero está «muy satisfecho por el apoyo total”. Sería interesante que nos explicara el por qué de todos aquellos viajes reivindicativos a Santander, tanto a la Peña Herbosa pepera como al antiguo Hospital de San Rafael, si no esperaban apoyo financiero del Gobierno. Y también sería igualmente  interesante saber por qué ahora ya no se hacen acompañar de los trabajadores y compartir con ellos estos emocionantes momentos “históricos”. ¿Tendrá algo que ver el cambio de inquilino en la sede gubernamental de Puerto Chico y que a los nuevos, como a los otros, les repele las fotos de manifas obreras en su verja??

Quien dejó claro que no estaba a gusto en esta especie de Auto Sacramental es Miguel Ángel Revilla. En gran medida después del papelón  hecho en agosto pasado cuando,  en un escenario tan importante como el discurso institucional del Día de Cantabria, anunció la reapertura en septiembre de  Sniace. Esto no le habrá dejado el cuerpo con más ganas de fiarse del madrileño que fue rescatado por él mismo, in extremis tras las elecciones regionales, cuando ya estaba defenestrado. Y por ello, cuando más se necesitaba su presencia y sus discursos populistas para atraer nuevos entusiastas accionistas, enmudeció. Seguramente pensaría que esa vaca ya dio la leche política que tenía que dar y ahora toca apartarse ya que solo pueden venir patadas que acabe con el caldero de votos derramado.

Presencias muchas. Ausencias algunas.

Las invitaciones para participar en el evento estaban reservadas a aquellos que han mostrado previamente el apoyo a la gestión de Mezquita. Los que han considerado que el relevo en el consejo de administración de este directivo era  determinante para intentar dar credibilidad a un nuevo proyecto, no fueron invitados. Ni el segundo sindicato de la empresa ni el segundo accionista mayoritario estuvieron presentes en esta escenificación. Esta circunstancia, junto con la actitud de Miguel Ángel Revilla, es una muestra del delgado hilo que sustenta la credibilidad del proyecto.

Los accionistas mayoritarios de Sniace, visto lo visto, deberían reconsiderar  su estrategia para impulsar credibilidad al proyecto. Montar este tipo de escenificaciones en torno a un Mesías desgastado y sin crédito alguno no ayuda, todo lo contrario. Y esa es su responsabilidad y de nadie más.

 

57 Comentarios

  1. Tranquilo,no hay mal que por bien no venga. El cheque ahorro de 15 euros en el nuevo centro comercial esta en camino.

    PD, el cheque ahorro solo es valido con carnet ugt y su, el resto no obtendra descuento en sus compras.

    ya va saliendo por lo que el buen comite ha vendido a los trabajadores

     
  2. A quien hay que pegarle un tiro ??? A los del juzgado de lo mercantil nº2 de Madrid o a los de la CNMV ???Según Elvira Rodriguez iba a darse prisa con el tema, pero ya se sabe, en esos sitios campa el papelito ese que dice….loimposible lo hacemos ya, los milagros tardamos un poco más…y nosotros aguantamos de milagro.
    Animo, nuestro PParedón es el que nos ve pasar en manifestación, el otro es de los nostálgicos…..

     
  3. Aquí hace tiempo que somos de la boutik calé así que pondrán un Burri King para ti y los tuyos.

     

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