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Valoración de USO a la reunión del 7 de mayo

fotonoticia_20130507154723_500La reunión mantenida por el comité de empresa con el presidente de la compañía y representantes del Gobierno cántabro con su presidente a la cabeza, lejos de calmar las aguas ha servido para añadir más incertidumbre a los trabajadores de Sniace.

La voluntariosa intervención del presidente regional, dando pelos y señales de los movimientos realizados en los puntos que tanto empresa como trabajadores han solicitado, no entraba en la categoría de esperanzadora. El comité mantenía el escepticismo porque no se ofrecía ningún problema cerrado, en el mejor de los casos, y en otros directamente se arrojaba un jarro de agua fría. Los movimientos en la Administración son lentos y costosos algo que es de sobra conocido, pero eso en si mismo no es motivo de ser más pesimista. Los negocios se realizan a medio y largo plazo y conociendo el escenario y las reglas de juego en un horizonte cercano se pueden hacer proyectos. Ese no era el problema aunque sí un inconveniente.

El comité, mientras escuchaba al presidente regional, observaba a un hierático Mezquita y esperaba expectante su intervención. La clave de la reunión estaba en lo que de boca del responsable del Consejo de Administración de Sniace saldría.

Y salió, pero más de lo mismo. En un medido y conocido discurso, Mezquita, quiso en primer lugar hacer arrumacos con su compañero de pupitre Ignacio Diego. Quizá con la intención de limar asperezas y generar una confianza que hoy no pasa por su mejor momento. Seguido de esto, Mezquita en modo gallego, es decir, ni sí ni no ni lo contrario. Aunque sabemos que la perdiz de Blas Mezquita es astuta sí es también cierto que le queda pocos vuelos para verla de cerca el plumaje. Conocido el personaje había que prestar más atención a lo que no dijo que a sus calculadas palabras. Y no dijo lo que todos querían oír. La carta principal la guardó con sumo celo y ni al Gobierno ni a los trabajadores no enseñó ni el palo.

Imaginamos que el Gobierno estaba tan preocupado – y ocupado- de pasar la pelota al tejado de Sniace como de saber el próximo movimiento de su presidente. Casi tanto como los trabajadores. Pero ni unos ni otros.

Consumidos el 75% del ERTE, decimos que ciertos silencios suenan como estampidas. El comité no escuchó ni una palabra que animara a trasladar a los trabajadores un mensaje de optimismo. La patada que una vez más daba a la lata Mezquita no presagia nada bueno y así se trasladó por todos y cada uno de los sindicatos presentes en el comité a la asamblea celebrada horas más tarde.

Para USO, el tiempo se va acabando y es más que probable que todas las cartas se vayan poniendo una a una sobre la mesa una vez superada la Junta General de Accionistas. Pero es necesario conocer los planes de la empresa con tiempo de reacción para intentar hacer palanca para mover la pesada losa. Algo, por cierto, que no estamos seguros que faciliten los consejeros con más capital invertido en Sniace ya que sus cuentas, nos dicen, van por otros derroteros.

Mucho nos tememos que con hechos consumados las Administraciones regional y estatal no moverán un dedo más y dejarán a Sniace a beneficio de inventario. Por lo tanto, con esta nueva dosis de incertidumbre administrada no queda otra que perseverar en la presión, aunque, todo hay que decirlo, ésta sería más efectiva si evitásemos dispararnos en nuestro propio pie.

 

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